Un estudio científico con dispositivos satelitales ha documentado una ruta inesperada de ballenas jorobadas que conecta las costas de Chubut con la Antártida, modificando el conocimiento previo sobre su comportamiento en el Atlántico Sur.
Una investigación científica en la costa de Chubut ha logrado rastrear mediante tecnología satelital el recorrido migratorio de ballenas jorobadas, revelando una ruta que conecta el área de Camarones con las Islas Orcadas del Sur en la Antártida. Este hallazgo modifica la comprensión histórica sobre los movimientos de esta especie en el Atlántico Sur.
Lucas Beltramino, biólogo del Proyecto Patagonia Azul, explicó que hasta hace pocos años la presencia de jorobadas en el litoral patagónico se consideraba ocasional. Sin embargo, avistamientos recurrentes y el cruce de datos con la plataforma global Happywhale mostraron que individuos registrados en Chubut habían sido vistos previamente en Brasil, la Antártida y el Canal Beagle.
Para profundizar en el estudio, investigadores del Proyecto Patagonia Azul junto a científicos de la Universidad de California colocaron transmisores satelitales a tres ballenas jorobadas en enero. Los animales permanecieron alimentándose principalmente dentro de los límites del Parque Provincial Patagonia Azul y en la zona de Puerto Visser.
Uno de los transmisores continuó enviando datos mientras la ballena emprendía un viaje hacia el sur, avanzando hasta 200 kilómetros por día. Después de quince días, los datos indicaron que el cetáceo había llegado a una nueva zona de alimentación en la Antártida. Posteriormente, investigadores en las Orcadas del Sur reportaron el avistamiento de dos ejemplares previamente identificados en Chubut.
El análisis de más de cuatro años de muestreo confirma ahora una presencia estacional marcada de la especie en la región, desde fines de octubre hasta marzo, con un pico menor en mayo. Esta prolongada estadía en aguas del Parque Provincial Patagonia Azul durante su migración es considerada un factor crucial para su alimentación y éxito reproductivo.
Los resultados del estudio destacan la función del mar patagónico como una parada estratégica en la migración de las ballenas y subrayan la importancia de las áreas marinas protegidas para la conservación de la biodiversidad oceánica.
