Este sábado 28 de marzo se llevó a cabo en la cancha de básquet de la costanera el festival “Corré Wachin, ningún pibe nace chorro”, una actividad organizada en rechazo al nuevo régimen penal juvenil y a lo que se definió como una criminalización de menores de edad.
La jornada estuvo a punto de no realizarse. A último momento, el skatepark —espacio previsto originalmente— quedó ocupado por una actividad no anunciada en agenda, lo que obligó a una rápida reorganización. Las organizadoras —mujeres de la Asamblea por el Agua de Comodoro Rivadavia— lograron sostener la convocatoria trasladándola a pocos metros, en una decisión que evitó la suspensión del evento.
El festival comenzó pasado las 16 y se extendió hasta la tarde noche, con una convocatoria mayoritariamente joven, aunque también participaron familias y músicos acompañando a las bandas.
imagen
Durante la jornada, los testimonios de jóvenes marcaron el pulso del encuentro, con relatos sobre situaciones de hostigamiento y persecución policial. En ese mismo marco, la presencia de efectivos que filmaron y fotografiaron la actividad —compuesta en su mayoría por adolescentes y jóvenes de entre 20 y 22 años— reforzó, en los hechos, las denuncias que se estaban expresando.
El evento incluyó pintadas, stencils y la colocación de carteles en memoria de Iván Torres –desaparecido en 2003-, en continuidad con una historia local atravesada por denuncias de violencia policial. También hubo una feria de emprendimientos y una mesa gráfica donde se produjeron imágenes y consignas vinculadas a este reclamo.
En el plano musical participaron Huren y Guerrilleras, Natural Noise, Gvanaco, Garza Bruja, SME, The Hostile Mad’s Wave y Sublevados.
UN RECHAZO COLECTIVO
La convocatoria previa ya anticipaba el tono de la jornada: una propuesta abierta a la expresión directa, tanto desde lo artístico como desde la palabra, con espacios para intervenir gráficamente y construir un rechazo colectivo al nuevo régimen penal juvenil.
A lo largo de la actividad, ese posicionamiento no solo se sostuvo en los discursos, sino también en cada una de las prácticas que dieron forma al festival, en un contexto donde la propia realización del evento y su desarrollo estuvieron atravesados por tensiones.
