La Casa Rosada atravesó momentos de zozobra. Es que la estruendosa derrota sufrida el jueves pasado, cuando el Senado no prestó acuerdo para los pliegos del catedrático Manuel García-Mansilla y del juez federal Ariel Lijo, pusieron al Gobierno contra las cuerdas.
Es por eso que por ahora la Casa Rosada analiza los siguientes movimientos, y asoman contradicciones dentro del propio esquema libertario sobre qué pasos seguir.
En algunos despachos de la Casa Rosada señalan que García-Mansilla debería seguir en su rol de cortesano hasta el 30 de noviembre, cuando venza el nombramiento en comisión. El argumento es que a García-Mansilla le tomaron juramento el resto de los integrantes de la Corte.
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Incluso, en algunos despachos libertarios se atrevieron a sostener que irían en “per saltum” a la Corte Suprema para apelar la cautelar de Alejo Ramos Padilla, el juez federal de La Plata que tomó una medida que limitaba al catedrático impidiéndole seguir tomar nuevas decisiones.
Con todo, en otros despachos de la Casa de Gobierno señalaban lo contrario. Que García-Mansilla debería dar un paso al costado, que sería algo “lógico” dado el contundente rechazo y hasta se atrevieron a deslizar que podría haber renuncia durante la jornada de ayer. Es que García-Mansilla en efecto obtuvo los dos tercios. Una mayoría agravada para rechazar el acuerdo de su pliego: 51 votos negativos y 20 a favor.
Por el momento, evitaron críticas a Ricardo Lorenzetti, quien acercó el nombre de Lijo. Fue justamente el rafaelino quien ayer rompió el silencio al señalar que él nunca hubiera asumido “por decreto”.
Con el presidente Javier Milei y su hermana, Karina Milei, en Mar-a-Lago buscando una foto con Donald Trump que nunca sucedió, la Casa Rosada intentó montar un operativo distractivo contra Victoria Villarrruel.
“Ante las operaciones de la casta y la vieja política, no está de más aclarar que dado el viaje del presidente Milei a USA, me encuentro en ejercicio de la Presidencia”, señaló la vicepresidenta y agregó: “De esta forma lo que ocurra en la sesión lo decidirán los senadores como corresponde al Poder Legislativo en su función institucional”.
Ayer por la mañana crecieron los rumores sobre la eventual renuncia de García Mansilla. Es por eso que el sector conducido por Santiago Caputo, a cargo de las negociaciones por los pliegos, montó un operativo de presión sobre el catedrático para que no renunciase.
Es que en una de las oficinas del primer piso de la Casa Rosada proponen insistir con el exprofesor de la Universidad Austral, sostenerlo hasta el fin del período legislativo e incluso coquetean con la posibilidad de volver a nombrarlo en comisión.
Al mismo tiempo reconocen que tienen una lista de nombres como posibles candidatos, aunque los mantienen en reserva. Semanas atrás circularon los nombres de Ricardo Ramírez Calvo, Carlos Laplacette, Alberto Bianchi y Ricardo Rojas como posibles candidatos. También se habló de una mujer candidata, aunque no hubo nombres.
En medio de la crisis que desató la brutal derrota política no son pocas las voces que señalan que esperan a diciembre, cuando con un buen resultado en las elecciones legislativas se modifique la relación de fuerzas en el Senado.
Por otro lado, quien “la vio” fue Lijo, que nunca estuvo dispuesto a renunciar a su juzgado y cuya licencia no fue aceptada por la Corte Suprema. El juez federal atravesó el proceso de negociación con cansancio y ahora con tranquilidad, ahora que se terminó la negociación.